Es una pregunta tremendamente básica pero también crucial. ¿Qué CPU elegir para Gaming?

A la hora de decidirse por el procesador más idóneo para poder jugar, tenemos que tener en cuenta muchos factores, como por ejemplo la resolución a la que jugaremos, si lo haremos con un PC de sobremesa o con un portátil, qué especificaciones buscamos o algo tan esencial como cuál es el presupuesto que manejamos.

Experiencia de videojuego al alcance de tu mano

Hasta hace solo algunos años, esta tarea de búsqueda era más bien sencilla por la existencia de una menor variedad de procesadores en el mercado. A día de hoy, el abanico de posibilidades es muy amplio, lo que hará que debamos afinar bien en nuestra búsqueda y decisión final. Aunque no podemos decidir por ti, queremos ahorrarte algunos quebraderos de cabeza y que no te eternices a la hora de decantarte por alguna de las muchas buenas opciones que ofrece el mercado. Así que, no te pierdas los siguientes 4 “tips” que te ayudarán a llevar a cabo esta sabia decisión…sin morir en el intento.

Tip #1: ¿Con qué presupuesto cuentas?

Casi, casi que este es el quid de la cuestión, ya que el presupuesto que tengas, acotará la elección del procesador. Ten en cuenta también, que cuanto más inviertas en el procesador menos fondos podrás destinar a la tarjeta gráfica que sin duda, es otro de los elementos esenciales con los que deberá contar tu equipo. Como regla más o menos general, se aconseja no destinar más de una cuarta parte de nuestro presupuesto al procesador. Así que, echa bien las cuentas para que ninguno de los componentes que necesitas se quede en el tintero.

Tip #2: Analiza tus necesidades…presentes y futuras

¿Portátil o equipo de sobremesa? Antes de elegir piensa cuáles son tus preferencias, qué necesidades tienes y cuáles van a ser tus perspectivas de uso, no sólo inmediatas, sino también a medio-largo plazo. Porque es obvio que ambos los usarás para jugar, pero otras tareas como son stremear, editar vídeos y mucho más, también las tendrás que tener en mente a la hora de elegir uno u otro equipo para sacarle el máximo rendimiento. Un procesador multitarea como mínimo de 6 núcleos puede sernos de gran utilidad, pero no es menos cierto que es mucho más recomendable a partir de 8 núcleos porque sin duda, todo irá más fluido. También hay que tener en cuenta la velocidad de reloj de la CPU (conocida como tasa o frecuencia de reloj). Se mide en gigahercios (GHz) y afectan a tu experiencia de juego. Es decir, que cuanto más alta sea la velocidad de reloj por núcleo, mejor que mejor.

Tip #3: La resolución, la otra gran protagonista

La elección de la tarjeta gráfica ha de ir en consonancia con el procesador. Es decir, debe existir una configuración equilibrada entre ambas. Dicho lo cual entra en escena un factor clave que es la resolución (a la que jugaremos) que será también imprescindible a la hora de realizar nuestra selección de componentes.

Porque es obvio que no es lo mismo jugar en resolución 1080p, que en 1440p o en 2160p y esos saltos cuantitativos nos harán prestar atención a la hora de elegir un procesador potente capaz de suministrarle los datos necesarios a la tarjeta gráfica, para que sea capaz de asumir el impacto y pueda afrontar ciclos de trabajo más complejos.

Tip #4: La tarjeta gráfica que mejor se ajuste a tus necesidades

Como hemos explicado anteriormente, cuando elijamos nuestro procesador, tendremos que tener muy en cuenta cuál será la tarjeta gráfica que mejor se ajuste a nuestro equipo. Porque el rendimiento de la tarjeta gráfica puede verse limitado drásticamente por el procesador, sobre todo en resoluciones bajas.

Si has tomado buena nota y ya tienes clara tu elección, en MCR vas a encontrar la más amplia variedad de procesadores que se ajustan a las necesidades más exigentes del mercado. No te los pierdas!

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