¿Te has preguntado alguna vez por qué tu PC va más lento de lo habitual? Puede haber muchas razones, por lo que resulta interesante determinar su origen. Y es que los motivos que provocan esta ralentización pueden impactar negativamente al rendimiento de nuestro equipo.

No pierdas de vista los factores que hacen que tu sobremesa se ralentice más lento de lo habitual. Y lo más importante, cómo resolverlo.

1. Exceso de temperatura

Sin duda, uno de los problemas más habituales y que peor impacto tiene en rendimiento. Cuando el ordenador gaming tienen un exceso de temperatura, su rendimiento puede llegar a niveles mínimos, tanto que hasta puede llegar a quedar inutilizado. en el mejor de los casos la fluidez será menor y tanto aplicaciones como juegos se verán afectadas por una ralentización más elevada de lo habitual.Para saber el origen del problema, tan solo deberás medir la temperatura de componentes como procesador, tarjeta gráfica, memoria RAM y unidad de almacenamiento en el momento en que estén trabajando de manera intensiva.En el mercado existen algunos programas gratuitos que te ayudarán a ello (Cinebench R23 para la CPU y 3DMark para la GPU). Hechas las mediciones  compara con los valores de los fabricantes y si detectas grandes oscilaciones, ponte manos a la obra para atajar el problema.

2. Vigila el malware

Las infecciones provocadas por malware pueden provocar una ralentización absoluta de tu equipo o lo que es peor, acabar con tu equipo de la noche a la mañana. Como es sabido, existen muchos tipos de malware y por lo tanto, el impacto es desigual dependiendo del equipo. Además, su identificación no siempre es sencilla y al ser una de las causas más frecuentes a la hora de que un equipo vaya lento, es recomendable que pasar un buen antivirus para descartar otros motivos. Salvo excepciones, tendrá solución. Si aún así el PC sigue yendo lento recomendamos realizar un a copia de seguridad «limpia» , formatea y realiza una reinstalación limpia del sistema operativo. El rendimiento original regresará a tu PC.

3. Los controladores y su actualización

Si pensabas que actualizar los controladores de tu equipo no era importante, estás equivocado. Ello no solo provoca efectos negativos en el rendimiento, si no que puede llegar a provocar incompatibilidades que pueden llegar a ser letales para nuestro PC. Identificar el problema puede ser complicado, pero si tu equipo presenta algunos síntomas, no tengas dudas de que has llegado al fondo del problema (como parpadeos de pantalla, errores de ejecución en juegos, etc). La solución más sencilla es actualizar los controladores eso sí, mediante las fuentes oficiales y ya testeadas procedentes de la web oficial del fabricante y atendiendo a a que correspondan con los modelos que tenemos integrados en nuestro ordenador. Conseguirás más rendimiento, seguridad e incorporar nuevas funciones.

4. Aplicaciones en segundo plano

Afecta de manera notable al rendimiento del equipo y por tanto, a su lentitud. Si tienes aplicaciones que cargan de inicio pero se quedan en segundo plano deberías revisarlo porque están consumiendo tanto memoria RAM como otros recursos porque te hará perder bastante rendimiento. A pesar de ser un inconveniente, su solución es bien sencilla. Por un lado, tan solo tendrás que proceder a deshabilitar las aplicaciones innecesarias para que así no carguen de inicio y por otro, desinstalar aquellas que ya no se usen. Tu memoria RAM lo agradecerá.

5. Fragmentación del disco duro

el paso del tiempo y las diferentes operaciones que vamos realizando, hacen que se produzca un cierto desorden de archivos y datos dentro del disco duro provocando la fragmentación. Se trata de un problema fácil de detectar ( juegos que tardan en abrirse , te cuesta abrir carpetas con imágenes…) La desfragmentación es algo muy sencillo y rápido que te posibilitará «poner orden» en el disco duro.

Otros factores que pueden provocar la ralentización de tu equipo pueden ser también que tengas demasiada memoria RAM ocupada, o que la fuente alimentación que uses sea insuficiente (ojo! que este problema puede llegar a confundirse con uno de temperatura) errores en el sistema operativo u otros conflictos más profundos y difíciles de detectar. De cualquier manera, y aunque la lista parezca interminable, si mantenéis regularmente una supervisión de vuestro equipo, seguramente no tengáis que enfrentaros a estos problemas. Si aún así detectáis alteraciones en vuestro PC, armaros de paciencia, investigad y si es necesario, consultad a especialistas que os puedan dar pistas a la hora de «recuperar» el control de vuestra máquina.

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